CONSIDERACIONES PARA RESIGNIFICAR LOS ACTOS ESCOLARES
Consideramos que los actos escolares tienen importancia relevante siempre y cuando sus objetivos sean la de lograr la formación espiritual, ética y cívica de la comunidad educativa, que consideren a todos los sectores que han participado en la formación y consolidación de nuestro país y la vida democrática, que reconozcan y valoren a los pueblos originarios y todas las vertientes inmigratorias, que sean capaces de informar, enseñar y concientizar del pasado, presente y futuro de todos los argentinos desde un abordaje crítico y reflexivo, donde toda la población educativa pueda preguntarse sobre el porqué y para qué de la celebración, abriendo un espacio para las propuestas y opiniones de todos sus integrantes.
Existe un nuevo escenario y los actos escolares no deben ser los mismos de hace 20 años atrás, para ello hace falta un trabajo de revisión histórica que propicie la reflexión sobre la interpretación hegemónica que ha dejado de lado la diversidad cultural, social y política presentes en los procesos de construcción de nuestra Nación
Tenemos la obligación de enseñar a los alumnos nuestra propia historia, pero ¿cómo lograr que niños y jóvenes se interesen? Los actos escolares pueden ser un buen disparador para que ellos se interesen en su propia historia.
Quizás debamos cambiar el concepto de acto escolar. Dejar de pensar en la típica dramatización preparada a los apurones, o en las palabras elaboradas por un sólo profesor o un grupo de alumnos. Si planteamos el acto escolar como un proyecto e involucramos a los alumnos en el proceso de elaboración quizás logremos interesarlos en su propia historia. Ahora, elaborar y concretar un proyecto requiere de tiempo y trabajo coordinado. Por lo que es indispensable que la institución genere las condiciones necesarias para su realización. Entender al acto escolar como un proyecto de construcción colectiva que forma parte de la planificación anual del profesorado, probablemente nos lleve a tener que elegir qué fechas trabajar como proyecto durante el año.
Una manera de interesarse por la propia historia, es el ejercicio de encontrar dicha historia en su cotidianidad actual, cómo influyó ese pasado para estar en el lugar que ocupamos hoy. Deberíamos procurar lograr situaciones de aprendizaje para los alumnos, que pongan en juego sus significaciones, sus miradas y lecturas, que relacionen y vislumbren el vínculo entre las decisiones y hechos históricos con su presente y puedan así darle un sentido al acto que se celebra. Un ejercicio de comunicación, de producción colectiva, del ida y vuelta, para que se pueda entender cómo llegamos a determinadas situaciones sociales e históricas.
Y de esa identificación, de esa ida y vuelta, trabajar en el desarrollo de una identidad nacional, al estilo que observamos en países del denominado primer mundo (Europa y América del Norte) para fortalecer la idiosincrasia del pueblo y levantar su autoestima. Es simplemente observar en estos países el orgullo con que se portan los colores patrios para las fechas históricas lo que nos debe hacer recapacitar en nuestra conducta. No es difícil observar la falta de escarapelas durante los actos patrios y a lo largo de la jornada conmemorativa, que sí se observan durante algún evento deportivo (especialmente futbolístico). Es preciso hacer entender a nuestros jóvenes, que la idea de usar los colores sólo para el momento del acto escolar y luego ocultarlos, es parte de una campaña de desprestigio (divide y reinarás) que un gran aparato económico extranjero realiza a través de la penetración comercial, económica e ideológica. Reflexionar con los niños y adolescentes, por ejemplo, que la insignia o los colores de banderas extranjeras en nuestra indumentaria, no mejoran la calidad ni nos incluyen en el mundo fantástico de la TV. El análisis del aquí y ahora, como consecuencia de los momentos históricos y de las decisiones tomadas en ese momento como germen de superación y posterior desarrollo de una sólida identidad nacional.
Dado que a los actos escolares concurren habitualmente padres de los alumnos que están convocados para alguna representación o discurso, debemos aprovechar la oportunidad para realizar labor docente extensiva a los mismos y hacerles recordar los principios que en su momento la escuela les inculcó, de manera que se establezca una acción de realimentación en el devenir de las generaciones. El recordar y mantener vivo el ejercicio de ciertos valores que parecieran haberse reemplazado por preceptos que impone el avance de una cultura “fast - food”, es parte de la construcción y defensa de la identidad nacional.
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